Una herramienta de intervención para empresas familiares que necesitan ordenar roles, jerarquías, dinero y decisiones sin mezclar la familia con la empresa.
Detrás de cada cargo puede haber una historia familiar.
El problema empieza cuando esa historia termina administrando la empresa.
Un hermano siente que trabaja el doble pero tiene el mismo poder. Una hija ocupa un cargo importante pero todavía consulta cada decisión con su padre. El fundador dice que delegó, pero nada importante ocurre sin su aprobación.
Se discute un sueldo y termina apareciendo quién fue siempre el preferido. Una diferencia empresarial sigue durante la cena. Un problema familiar llega el lunes a la oficina disfrazado de discusión laboral.
Y muchas veces el conflicto no está solamente en lo que se discute. Está en desde qué lugar está hablando cada persona.
Tu hermano puede ser tu socio.
Tu hija puede ser gerente.
Tu padre puede ser fundador.
Pero ninguno de esos vínculos define por sí solo quién debe decidir.
Cuando el organigrama tiene apellido es un sistema práctico de intervención para empresas familiares.
Fue diseñado para detectar dónde se están mezclando parentesco, funciones, dinero, propiedad y autoridad; ordenar esas conversaciones y convertirlas en decisiones que puedan probarse y revisarse.
No se queda en la reflexión. El recorrido termina modificando algo concreto.
Vínculos, historia, afecto, reconocimiento, lugares aprendidos y relaciones.
Funciones, responsabilidades, desempeño, autoridad y resultados.
Participación, derechos, patrimonio, dividendos y decisiones societarias.
Antes de discutir quién tiene razón, aparece una pregunta:
¿dónde pertenece realmente este problema?
— Una persona tiene cargo, pero no autoridad real.
— Otra tiene muchísimo poder sin ocupar formalmente ese lugar.
— Dos hermanos creen tener la última palabra sobre la misma decisión.
— Alguien recibe un sueldo diferente y nunca se explicitó el criterio.
— Un rol existe solamente porque “siempre lo hizo esa persona”.
— Los problemas laborales siguen conversándose en la casa.
— Una discusión actual repite lugares familiares que existen desde hace años.
Detectá dónde se están mezclando familia, trabajo y propiedad.
Identificá los diferentes roles que ocupa cada integrante.
Compará el organigrama formal con quién tiene poder y autoridad reales.
Detectá qué conversaciones están cruzando fronteras.
Separá sueldo, función, propiedad, dividendos y criterios.
Identificá cuándo el presente está siendo dirigido por posiciones familiares antiguas.
Ordená autoridad, participación y responsabilidades.
Revisá si un rol necesita mantenerse, redefinirse, compartirse o cambiar.
Convertí conversaciones en reglas y acuerdos concretos.
Comprobá qué cambió realmente y qué necesita ajuste.
Cerrá el recorrido con una nueva manera de pensar familia y empresa.
No recibís una única dinámica. Recibís diagnósticos, mapas, fichas, matrices, tarjetas, protocolos, pactos, seguimiento y casos desarrollados.
Algunas piezas se imprimen una sola vez y forman parte de tu cofre profesional. Otras se vuelven a utilizar cada vez que aparece una nueva situación.
Puede ser que una decisión finalmente tenga dueño. Que un rol se redefina. Que un hermano deje de discutir su sueldo como medida de reconocimiento familiar.
Puede ser que el fundador pruebe durante 30 días una delegación real. Que una conversación deje de continuar durante la cena. O que por primera vez quede escrito quién decide qué.
No prometemos que décadas de historia desaparezcan en una reunión. Sí construimos una metodología para que esa historia deje de dirigir automáticamente cada decisión.
Vas a ver el recorrido aplicado a situaciones como: un fundador que no consigue soltar decisiones, hermanos 50/50 con contribuciones muy distintas, cargos sin jerarquías claras y sucesores que siguen siendo tratados como hijos antes que como responsables.
Los casos no están para darte respuestas prefabricadas. Están para mostrarte cómo pensar una intervención.
— Trabajás con padres, hijos, hermanos, pareja u otros familiares.
— Hay cargos o jerarquías que nunca se terminaron de definir.
— El dinero genera comparación, malestar o sensación de injusticia.
— Las decisiones se centralizan o se superponen.
— Los problemas de la empresa siguen hablándose en casa.
— Querés profesionalizar el funcionamiento sin perder el vínculo familiar.
No reemplaza asesoramiento jurídico, societario, laboral, contable o tributario.
No es terapia familiar ni un espacio para resolver situaciones graves de violencia o abuso.
Es una herramienta de intervención y orden para conversaciones, funciones, roles y criterios de funcionamiento.
Terapeuta emocional de impacto, coach ontológica, escritora y conferencista.
Desarrollo herramientas prácticas para transformar situaciones complejas en conversaciones, decisiones y acciones más concretas.
En Cuando el organigrama tiene apellido, el objetivo no es decirle a una familia cómo debe administrar su empresa, sino ofrecerle una estructura para detectar dónde está mezclando vínculos, roles y decisiones que necesitan criterios diferentes.
Pesos argentinos
11 lecciones + 24 herramientas profesionales + piezas A3 + casos completos + seguimiento de 30 días.
Precio internacional de referencia: USD 69.
No. Podés recorrer la herramienta completa o utilizar piezas específicas según el problema que necesites trabajar.
No. También es útil para empresas familiares que funcionan bien pero necesitan profesionalizar roles, autoridad y criterios antes de que aparezcan problemas mayores.
Sí. Incluso incluye una herramienta específica para revisar roles y una prueba de 30 días antes de consolidar determinados cambios.
No. Algunas piezas se imprimen una sola vez y otras solamente cuando las necesitás. Recibís una guía de impresión y armado del cofre.
No. Es una herramienta educativa y de intervención práctica. Las decisiones jurídicas, societarias, fiscales o laborales específicas requieren el profesional correspondiente.
El problema empieza cuando nadie sabe
dónde termina la familia y dónde empieza la empresa.